Fragancia de mujer,
sol de atardecer.
Suave piel,
mirada que dice que vive por él.
Así voy viviendo,
cada día voy sonriendo.
Ya no quiero seguir luchando,
en mi habitación ya no seguiré llorando.
Ahora comenzaré todo lo que llevo en el corazón,
voy a gritar toda esta pasión.
Que causa tu mirada,
que a mi piel deja paralizada.
Si supieras este calvario,
que debo soportar a diario.
Pero todo tiene un límite,
lamentablemente para este sentimiento no existe.
Ropa que oculta su cuerpo,
a su lado pasa tan rápido el tiempo.
Figura intocable,
corazón inalcanzable.
Tiemblo cuando su voz la puedo oír,
grito en silencio porque no puedo su corazón hacer latir.
Desesperación cuando todos de ella empiezan hablar, porque no la puedo enamorar.
Flor que sale entremedio de la hiedra,
me acuerdo de ella hasta cuando pateo una piedra. Camino desolado,
sin poder llegar a ningún lado.
Que puedo hacer,
si este amor llega hasta arder.
Pero ya no me puedo quemar,
porque desde hoy la comienzo a olvidar.
Cada día lo mismo prometo,
y cada vez crece más este sentimiento.
Eres todo en mi vida,
pero quiero arrancar y no encuentro una salida.
Busco alguien que me distraiga,
o a veces ruego que alguien su amor me traiga.
Ya no se que quiero,
sólo sé que es mi mundo entero.
Su recuerdo se cuela como lluvia de invierno,
al parecer este amor por ella es eterno.
Su mirada me ahoga como el mar,
por eso estoy condenado a llorar.
Sus palabras me queman como el sol,
aún así la amo sin control.
Ya no puedo seguir hablando,
porque más me voy enamorando.
Sólo se feliz junto a él aunque yo muera de dolor,
yo seguiré viviendo con este profundo amor.
Seguiré escribiendo algunos versos,
seguiré aguantando las ganas de llenarte a besos.
Me quedaré con una ilusión,
para que no se destroce mi corazón.
Autor: Diego Vallejos