viernes, 20 de mayo de 2011

Querido padre


Triste día de invierno,
dime que esto será eterno.
Dame tu mano ruda,
para volar juntos que no me cabe ninguna duda.
Dime que jamás me dejarás abandonado,
que siempre vas a estar a mi lado.
Que siempre me vas apoyar,
y que jamás me vas hacer llorar.

Que en cada instante tu presencia estará,
que este bello sentimiento nunca se apagará.
Que tus brazos para mi abierto permanecerás,
Mi ídolo por serás.
Prométeme que me darás consejo,
así junto a ti hasta que sea viejo.
Deja acariciar ese rostro arrugado,
y dame un abrazo apasionado.

Esa pasión que día a día me entregas,
que jamás te olvide me ruegas.
Como olvidar,
si ningún instante te dejo de amar.
En tus brazos cuando pequeño me refugiaba,
por eso siempre cuando salía te extrañaba.
Ahora lo sigo haciendo,
porque más te voy queriendo.

No es necesario esperar un día especial,
por eso agradezco hoy y hasta el final.
Luchaste por mí cuando era niño,
por eso en estos versos entrego mi cariño.
Con orgullo digo que eres un gran hombre,
por ti llegare a la cumbre.
Esta poesía se va acabado,
pero padre siempre cada día más te iré adorando.



Autor: Diego Vallejos

No hay comentarios:

Publicar un comentario